Eran
las 8 de la mañana cuando sonó la alarma,recogimos lo que nos faltaba, nos duchamos,
nos arreglamos y nos dirigimos al aeropuerto.
Eras las nueve y diez, ya solo faltaban una hora
cincuenta minutos para que nuestras vacaciones
llegasen a su fin. Nos tomamos nuestro último café
de Punta Cana y ya nos avisaron por altavoz que teníamos
que ir entrando, pasamos las cosas por el mostrador
de embarque, a Cristina la registraron, pensaban que llevaba algo, nos subimos al avión y empezamos el rumbo a España, en el avión fue todo bien. Nos fuimos contentos porque volvíamos a casa pero tristes porque dejábamos Punta Cana.
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