Era nuestro segundo día y nos
levantamos muy emocionados, nos fuimos a desayunar un chocolate con churros,
dimos un paseo por la playa y nos fuimos al agua,
pero no estuvimos mucho tiempo ya que no hacia mucho sol y el día se estaba empezando a nublar, nos fuimos a tomar algo, y cuando terminamos decidimos marcharnos a hacer excursiones y conocer el día a día en Punta Cana para los turistas.Primero nos montamos en jeep, camiones, y vehículos militares de 8 ruedas. Estos vehículos nos llevaron "a tierra adentro” a través de ríos y ásperos terrenos por diferentes rutas, generalmente a través de la naturaleza y plantaciones de caña de azúcar; haciendo una pausa para tomar un refrescante baño en un río o en una retirada playa , disfrutando de un rico buffet de comida Dominicana, escuchando el típico “perico ripiao”; visitando un pequeño pueblo y haciendo una parada en el “colmado” local, conociendo una típica casa de campo dominicana, al tomar una taza de exquisito café recién colado.
Luego nos fuimos a montar a caballo por algunas playas y montañas.
Así se nos paso el día volando, decidimos irnos al hotel, nos duchamos, nos arreglamos y bajamos a cenar, durante la cena nos unimos a otros turistas que nos contaban algunas que otras historias sobre su estancia en Punta Cana, después de cenar nos llevaron a tomar algo a un chiringuito, lo pasamos bien y nos reímos mucho, ya cuando eran las tantas non fuimos a dormir, al día siguiente nos esperaban mas aventuras.
pero no estuvimos mucho tiempo ya que no hacia mucho sol y el día se estaba empezando a nublar, nos fuimos a tomar algo, y cuando terminamos decidimos marcharnos a hacer excursiones y conocer el día a día en Punta Cana para los turistas.Primero nos montamos en jeep, camiones, y vehículos militares de 8 ruedas. Estos vehículos nos llevaron "a tierra adentro” a través de ríos y ásperos terrenos por diferentes rutas, generalmente a través de la naturaleza y plantaciones de caña de azúcar; haciendo una pausa para tomar un refrescante baño en un río o en una retirada playa , disfrutando de un rico buffet de comida Dominicana, escuchando el típico “perico ripiao”; visitando un pequeño pueblo y haciendo una parada en el “colmado” local, conociendo una típica casa de campo dominicana, al tomar una taza de exquisito café recién colado.
Luego nos fuimos a montar a caballo por algunas playas y montañas.
Así se nos paso el día volando, decidimos irnos al hotel, nos duchamos, nos arreglamos y bajamos a cenar, durante la cena nos unimos a otros turistas que nos contaban algunas que otras historias sobre su estancia en Punta Cana, después de cenar nos llevaron a tomar algo a un chiringuito, lo pasamos bien y nos reímos mucho, ya cuando eran las tantas non fuimos a dormir, al día siguiente nos esperaban mas aventuras.


No hay comentarios:
Publicar un comentario